El calor extremo amenaza la capacidad de fotosíntesis de los bosques tropicales

El aumento global de las temperaturas está llevando al límite a todos los ecosistemas naturales del planeta; desde unos polos cada vez más amenazados por el deshielo hasta unos océanos que están ‘hirviendo’ como nunca antes. Según advierte un estudio publicado este mismo miércoles en la revista ‘Nature’, el calor extremo está mermando la capacidad de fotosíntesis de los bosques tropicales. En estos momentos, al menos el 1% de la cubierta boscosa de las selvas ya no logra obtener energía debido al incremento extremo de los termómetros. En un futuro, los expertos advierten que el avance del calentamiento global podría intensificar aún más este fenómeno y, así, amenazar la supervivencia de estos ecosistemas tropicales.

La investigación, liderada por un equipo de expertos de la Universidad de Arizona, ha recopilado tres años de mediciones sobre la temperatura superficial de diferentes bosques tropicales del mundo. El análisis de estos datos ha desvelado que la “maquinaria fotosintética” de los árboles alcanza su temperatura límite cuando los termómetros superan los 46,7 grados centígrados. A partir de esta cifra se observa cómo una pequeña pero importante parte de las hojas dejan de producir energía a partir de la luz del sol, el agua y el dióxido de carbono.

En estos momentos se estima que al menos el 1% de las hojas de los bosques tropicales podrían haber alcanzado este umbral. Pero, en un futuro, un aumento progresivo de las temperaturas podría extender el alcance de este fenómeno. Según explican los expertos que han liderado este estudio, encabezado por el ecólogo Christopher Doughty, un aumento de 3,9 grados de los termómetros en las regiones que albergan estos bosques tropicales podría mermar la capacidad de fotosíntesis de los árboles y, a partir de ahí, alterar aún más el funcionamiento de estos ya amenazados ecosistemas.

Ecosistemas amenazados

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Los bosques son considerados como uno de los principales ‘pulmones del planeta‘, uno de los almacenes más importantes de carbono del mundo y, sobre todo, como el hogar de la mayor parte de la biodiversidad que habita en el planeta. Todos los riesgos que afectan a este ecosistema, pues, también pueden influir en todos estos elementos. “Los bosques tropicales también son clave para la regulación de la disponibilidad de agua a escala regional. En ña cuenca del Congo, por ejemplo, este ecosistema influye e en los regímenes pluviales de lugares tan lejanos como el norte de África”, comenta Gabriel Labbate, experto del programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en una entrevista publicada en ocasión del día internacional de los bosques.

Se estima que el mundo ha perdido unas 80 millones de hectáreas de bosque en tan solo 20 años. Esto sería el equivalente a talar una superficie más grande que España en el mapamundi. O a borrar una décima parte de Rusia. Según apunta un estudio publicado en la revista ‘One Earth’, en los últimos veinte años el 41% de la superficie forestal se ha perdido por las talas de árboles, el 29% por incendios forestales, el 15% por las ‘talas y quemas’ de los cultivos itinerantes y el 10% por usos agrícolas permanentes. A partir de 2010, además, se observa un aumento drástico de las talas en todo el mundo.