El número de personas desaparecidas encontradas en México ha disminuido drásticamente desde que se creó el nuevo censo

El presidente Andrés Manuel López Obrador prometió en junio resultados para los miles de familiares de desaparecidos con un “nuevo censo”, pero los datos de los últimos meses muestran el efecto contrario: se han localizado menos personas pese a la movilización de recursos y empleados públicos en todas las regiones. del país. El descenso ha sido paulatino a lo largo de los últimos cinco meses hasta alcanzar un descenso porcentual del 60% en noviembre. Una persona desaparecida tenía tres veces más probabilidades de ser encontrada en mayo, antes del nuevo plan federal.

Un análisis exhaustivo del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), realizado por EL PAÍS, muestra que el descenso coincide con la implementación del programa de visitas a domicilios donde se ha denunciado una desaparición y las autoridades tienen indicios de que alguien podría estar vivo. La Secretaría de Bienestar cruza millones de datos de diferentes listados con los nombres presentes en el listado de desapariciones. Un gran problema fueron los homónimos.

El promedio diario de hallazgos es un acto de fe si se compara mes a mes a lo largo del año: todos los días de enero 52 localidades; todos los días del 51 de mayo; todos los días del 45 de junio; todos los días del 30 de octubre; y por cada día de noviembre, sólo 19 personas.

A medida que las posiciones disminuyen, cada día desaparecen más. En el mes de enero desaparecieron 29 personas por día y no pudieron ser localizadas, en el mes de agosto fueron 37 desapariciones por día; en septiembre 39; en octubre desaparecieron 35 personas al día; y en noviembre las desapariciones volvieron a ser 29 por día, como a principios de año.

La base de datos es un registro en movimiento. Las agencias federales y la Federación actualizan constantemente el estado de las personas desaparecidas, pero la variación de un mes a otro no había sido tan dramática. Para esta investigación se creó una base de datos con estadísticas mes a mes de los sexenios de Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y el actual López Obrador hasta el 30 de noviembre.

Menos personas vivas

Según Arturo Arango, experto en análisis criminalístico, es importante prestar atención a la disminución en la localización de personas vivas en los últimos cinco meses. El número de personas encontradas con vida es el indicador que demuestra la eficiencia y eficacia del Estado en materia de investigación, afirma el experto.

En enero fueron encontradas con vida 1.515 personas y en octubre 872, aunque había más desaparecidos. “Estamos hablando de un 40% menos de personas encontradas con vida respecto a enero de este año”, subraya Arango, presidente de Crimipol, observatorio de la violencia y el crimen en México.

La localización de las muertes disminuyó un 64% entre enero y noviembre, según estadísticas del registro nacional, cuya actividad comenzó en 2019 y está impulsado principalmente por los fiscales estatales.

“Nadie está en contra de tener un mejor padrón, es trabajo del Estado actualizarlo”, dijo la extitular de la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas (CNB) Karla Quintana en un seminario en el Colegio de México, su primera aparición en él. ha estado publicando desde que dejó el cargo. “La disidencia, la crítica que hago, es que sólo se hace con un propósito y una temporalidad, y ese propósito es reducir el registro”. Según el presidente, la base de datos no se gestionó bien y busca pruebas de que el ex comisario quería “influir” en su gobierno. Quintana dice que no quiso prestarse a la manipulación.

Al 1 de diciembre, más de 113.004 personas seguían desaparecidas y sin encontrar. Cuando Quintana dejó el cargo en agosto, la cifra era 110.972. La escalada supera las 2.000 personas desaparecidas en tres meses. Cada número es un nombre, una familia, una historia.

“La mayoría de las familias están de acuerdo con la actualización del padrón, pero no en la forma en que se hace”, dice José Ugalde, en representación del Movimiento por Nuestros Desaparecidos. “El objetivo del censo es reducir las cifras, no actualizarlas, y eso es una gran molestia para nosotros”. Su hijo Saúl Ugalde fue encontrado muerto en 2015 tras desaparecer en Querétaro.

“En primer lugar nos pesa una desgracia que no tiene nombre, una película de terror difícil de olvidar durante toda la vida. Además, nos enfrentamos a la insensibilidad del gobierno en el proceso de investigación y justicia. Y volvemos a ser víctimas del partido que debería estar buscándonos y vigilándonos”, añade.

La enorme base de datos con nombres y características de miles de ciudadanos y extranjeros desaparecidos siguió la misma tendencia durante años: alrededor del 60% eran personas encontradas y alrededor del 40% estaban desaparecidas. Tras la creación del nuevo censo, la situación empezó a revertirse. En noviembre, por primera vez, el porcentaje aumentó al 40% de encontrados y al 60% de desaparecidos. El mes pasado, sólo se localizó a 582 personas. Se trata del monto más bajo en términos absolutos desde diciembre de 2018, cuando López Obrador llegó al gobierno.

Nunca antes se había desplomado el número de ubicaciones. Nunca por debajo del 50%. Ni siquiera en los años de los expresidentes Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón. Desde que las Fuerzas Armadas avanzaron en tareas de seguridad pública por la llamada guerra contra el narcotráfico.

Cinco meses sin datos públicos y opacidad

No se ha hecho pública la metodología utilizada desde junio, ni el número de funcionarios nacionales, policías, comandantes u otros empleados estatales que participan en las brigadas. El dinero invertido en esta tarea es un misterio. No se pueden verificar los resultados de las brigadas en cada estado. Ninguna autoridad se hace responsable, a través de la Ley de Transparencia, de las brigadas y si algún funcionario habla lo hace con miedo, sin grabadora y con promesa de confidencialidad por miedo a perder su trabajo o represalias.

Un gran problema al cruzar datos de bienestar han sido los homónimos. Sólo después de una serie de entrevistas, bajo condición de anonimato, este medio pudo conocer que el ejercicio tuvo al menos tres fases: una prueba piloto en abril liderada por la excomisionada Karla Quintana; uno en junio que descendió a Quintana; y uno en agosto que excluyó a las comisiones locales.

El ex subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, antes de dejar su cargo habló de la existencia de un convenio entre la CNB y Bienestar, sólo se trata de compartir bases de datos y apoyar a las brigadas, no de suplantar funciones de investigación como está ocurriendo.

La CNB comenzó el año pasado a rastrear los nombres, direcciones y características de las personas con denuncia o reporte de personas desaparecidas en varias bases de datos de instituciones mexicanas. Parte de la metodología, según respuesta vía Transparencia, consistía en visitar los hogares en parejas: un hombre y una mujer para generar confianza y seguridad; ser discreto y cuidadoso de no influir mentalmente (revictimizar) a las familias con información sensible; y respeto si la gente no quería abrir la puerta o hablar, entre otras cosas.

Entre las irregularidades documentadas en el nuevo censo está la toma de fotografías georreferenciadas de las fachadas de las viviendas visitadas, sin consentimiento. Ugalde, padre integrante del Movimiento por nuestros Desaparecidos, suma otros: funcionarios públicos inexpertos tocan las casas de personas amenazadas y temerosas de nuevas desapariciones; visitas a viviendas donde sus habitantes tuvieron que trasladarse temporalmente por seguridad. Allí, en lugar de retirarse y actuar con prudencia, los burócratas llaman a las puertas de los vecinos, los interrogan y los ponen en riesgo. “Esto es muy grave, es terrible, no pueden hacerlo, no es la manera correcta”, dice indignado Ugalde.

Pese a las denuncias de invasión a la privacidad, revictimización de familias y de sus propios datos, López Obrador asegura que el plan es efectivo y ha prometido demostrarlo este diciembre. “En muchos lugares hay buenas noticias porque encuentran gente joven”, dijo en agosto. “Hay avances importantes en investigación porque es una acción de miles de servidores públicos”, dijo en septiembre. “Se ha encontrado a los desaparecidos”, dijo el mes pasado. Faltan 10 meses de su gobierno y ya va camino de cerrar el sexenio con mayor número de desapariciones de la historia.

“No sólo se encuentran menos personas en México, sino que el número de personas desaparecidas también aumenta cada día”, dijo en una entrevista Santiago Corcuera, ex miembro del Comité de las Naciones Unidas contra las Desapariciones Forzadas. “El registro no se desinflará así porque su intención no es humanitaria, es electoral”.

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