La ofrenda literaria de Coral Bracho a Sor Juana Inés de la Cruz

Coral Bracho lee lentamente. Su suave voz acaricia las paredes de la Biblioteca Sor Juana y encanta a los participantes que llegaron este martes para presenciar la entrega de su obra literaria al Fondo de Poetas Mexicanos alojado en la Universidad del Claustro, en la Ciudad de México. Lee poemas breves, a menudo escritos, como ella dice, con urgencia, pero que describen su forma de ver la vida, sus maravillas, el dolor que produce y también sus injusticias. Estos poemas forman parte de la colección que se entrega al fondo, una donación rica en simbolismo, porque esta colección poética pretende reunir, bajo el brazo del gran creador del virreinato, la obra de varias generaciones de escritores que en muchos Los casos son poco conocidos o no han acaparado completamente la atención como lo han hecho sus homólogos masculinos. “Es maravilloso, porque preserva la memoria de las mujeres”, dice Bracho durante un descanso en la lectura de sus poemas.

La gente se acerca al poeta para firmar sus libros este 27 de febrero.Nayeli Cruz

La poeta lee tímidamente, como inhibida por estar frente a un público que le demuestra su veneración. Se sabe que no le gustan las entrevistas, las fotografías ni la exposición excesiva, pese a estar en el ojo de los periodistas desde el pasado otoño tras ganar el Premio de Literatura FIL 2023, uno de los máximos galardones literarios de España. Bracho se hunde en la silla, con el libro en su regazo, y lee: “El momento en que el perro adiestrado ataca / a la mujer frágil y avergonzada / con el niño en brazos / es el momento en que todo cambia. / Desde los ojos inyectados del perro / el mundo mira.” Sus poemas también hablan de su infancia, de aquel día en que tenía cinco años, cuando vivía en Zacatecas, su padre, ingeniero, la llevó a una mina. No era bienvenido que las mujeres entraran en esos lugares oscuros y peligrosos, pero para Bracho fue una experiencia sensorial impactante, que tuvo que registrar en un poema. “En su mirada, en su luz envolvente, la calidez del ámbar. / Me levanta en sus brazos. Se está acercando. / Nuestra sombra se inclina hacia la orilla. Me rebaja. / Me da la mano. / Todo el descenso es una alegría silenciosa, / un calor oscuro, / una plenitud ardiente”.

Y también lee los poemas escritos durante el tiempo que pasó con su madre, quien padecía Alzheimer, enfermedad que la atrapó como en una telaraña, experiencia que la marcó y la llevó a investigar esta enfermedad. “Es muy difícil aceptar que una persona brillante empiece a perder ese esplendor”, dice la poeta antes de leer una de sus creaciones relacionadas con esa etapa de su vida. Recuerda que su madre, que amaba los pájaros, cuando su mente se perdía en ese túnel de la enfermedad, se asombraba al ver un pájaro, como si lo mirara por primera vez. “Es el colapso de la realidad”, dice. Y dice: “Como una ola en el esplendor del aire, la música ha entrado en ti. / Ráfagas de ríos muy ligeros se esparcen por tu cuerpo; / y tus brazos y tus pies se iluminaron en su calma estallante, en su movimiento. / ¡Maravilloso! De repente exclamé. / y sin mirar, sin comprender, te volviste hacia ese silencio oscuro, / y ahora implacable.

Los poemas resuenan en este espacio repleto de libros, que acoge desde este martes la obra de Bracho, al menos ocho títulos (editados por Ediciones Era), que recogen gran parte de la obra literaria de esta mujer que aseguró que “la poesía nos da hace uno”. “Vemos la vida como algo deslumbrante, intenso y vital”. Desde el Claustro de la Universidad Sor Juana, los académicos sonríen de alegría al recibir este tesoro poético, que ahora estará a disposición de todos los visitantes de la biblioteca universitaria, un proyecto que pretende convertirse en el archivo que preservará a los poetas más importantes del México actual…. Hasta el momento reúne la obra de al menos 20 creadores, pero sus custodios esperan que el patrimonio crezca.Y es por eso que hoy está aquí el poeta Bracho, para celebran que en lo que fueron las salas de la llamada “décima musa” la obra de autores mexicanos será preservada para la posteridad: “En la poesía de Coral Bracho ya pasó todo y sin embargo sigue presente, nuevo, enigmático”, afirma Rocío Cerón, titular de la Cátedra Cruz Elsa, que dio origen a este fondo. Cruz, poeta, ensayista y traductora, es una de las grandes voces de la literatura mexicana. “La tensión en sus poemas se construye a partir de una combinación equilibrada entre la mirada de asombro de quien ve las cosas por primera vez y la de quien regresa a ellas desde la madurez del paso del tiempo”, dice Cerón.

Copias del libro ‘Debe ser un malentendido’.Nayeli Cruz

Esta capacidad de asombro fascinó a jóvenes lectores como Patricia Ruiz, estudiante de la Facultad de Letras del Claustro, que no dudó ni un segundo en detenerse a escuchar a Bracho. La joven se lleva el poemario debe ser un malentendido, con la esperanza de que el autor lo autografíe. “Es un poema muy fluido, que tiene mucho significado detrás. Es muy hermosa, me gusta mucho su trabajo”, dice Ruiz, de 20 años. “Su poesía es muy importante para mí, ha sido un gran aporte a mi vida, porque me ha permitido mejorar mi escritura y mi forma de ver las cosas dentro de mí. Es muy fácil empatizar con ella, cuando la leo siento bastante empatía”, explica la alumna. Son los lectores jóvenes los que quedan deslumbrados e inspirados por la obra de Bracho. Ruiz y los demás compañeros se sientan alrededor de la autora, atentos a su suave voz, a esa música que es su poesía y que ella misma define como “una forma de expresión que penetra tan profundamente en las cosas, en los sentimientos”. Poesía que desde hoy es una ofrenda a Sor Juana, esa poeta que, afirma, “admira, respeta y disfruta”.

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