por qué ocurre y qué efectos tiene para la Tierra

La ‘vida’ de nuestro Sol es mucho más frenética de lo que podríamos creer. La estrella situada en el centro de nuestro sistema planetario, y gracias a la cual existe la vida en la Tierra, pasa por ciclos de alta y baja actividad. Cada once años, aproximadamente, el astro rey experimenta periodos de alta actividad electromagnética. Hace tiempo que los expertos advierten de que, en breves, empezaría uno de estos ciclos. Inicialmente se predijo que se ocurriría a mediados de 2025 pero ahora, según constatan los registros, todo apunta a que la actividad solar se está intensificando antes de lo esperado.

Estas son las claves para entender las noticias de estos últimos días sobre el aumento de la actividad solar.

¿Por qué el sol ha sido noticia?

En la noche entre el sábado 5 y el domingo 6 de agosto se detectaron dos potentes eyecciones del sol que, al desprenderse, se fusionaron y crearon una llamarada solar extremadamente potente. El lunes 7 de agosto, poco más de un día después de este evento, se capturó otra potente llamarada solar. Según apuntan los registros del Observatorio de dinámica solar de la NASA, ambos eventos fueron de gran intensidad se clasificaron dentro de la categoría X, la más severa para describir la actividad solar.

¿Por qué ocurren estas llamaradas?

Las llamaradas forman parte de la actividad normal del sol. Estas explosiones repentinas liberan grandes cantidades de energía en forma de radiación electromagnética (algo que podemos observar, por ejemplo, a través de la luz visible, los rayos X y la radiación ultravioleta). Este tipo de fenómenos pueden ocurrir en cualquier momento, ya que no siguen ningún patrón fijo, aunque suelen ser más comunes durante los periodos de alta actividad solar. Solo este año ya se han detectado 11 llamaradas solares de gran intensidad.

¿Es normal que se produzca tanta actividad solar?

En estos momentos el Sol está en su ciclo número 25. Según explican desde el Centro de Predicción del Clima Espacial de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), esta fase empezó en diciembre de 2019 y se alargará hasta pasado el 2030. Durante todo este periodo es normal que se produzca un aumento de la actividad solar y, concretamente, de las llamaradas. También se espera un aumento de las manchas solares, de las eyecciones de masa coronal y de las emisiones de partículas y radiación solar

¿Cuándo se alcanzará el pico de esta fase solar?

En un principio, todo apuntaba a que el pico de actividad se alcanzaría a mediados de 2025 pero, tal y como reflejan los registros del último año, parece que el frenesí solar se ha adelantado. Los últimos pronósticos apuntan a que el máximo solar llegará entre finales de 2023 y principios de 2024. Este fenómeno, por sorprendente que parezca, es una anomalía a medias ya que “cada ciclo solar es diferente” y no siempre se puede predecir con exactitud cuándo y cómo ocurrirá cada una de las fases solares. 

¿Qué consecuencias tiene todo esto para la Tierra?

Los periodos de alta actividad solar tienen un impacto directo en todos los planetas del sistema solar, incluida la Tierra. Aquí, en la ‘canica azul’, las tormentas solares pueden causar perturbaciones del campo magnético que, a su vez, pueden afectar a las redes eléctricas y a las telecomunicaciones. Las últimas llamaradas solares, por ejemplo, interrumpieron el sistema GPS durante varias horas en Estados Unidos.

Los picos de actividad solar también intensifican las auroras boleares, convirtiéndolas en un espectáculo más brillante y colorido. Entre febrero y abril, por ejemplo, el aumento de la actividad solar causó auroras boreales en varias regiones donde rara vez se producen estos fenómenos como, por ejemplo, en Nuevo México y el sureste de Inglaterra.